¡ENSÉÑANOS, HUMILDE PESEBRE!
Jesús nació entre los humildes,
y no tuvo María más que un pesebre
para dar a luz a nuestro Mesías.
Desde esa noche Dios nos dio su mensaje:
no hace falta ser rico para comprenderlo,
aunque ellos pasen las mejores navidades
eso es exterior, es un falso festejo de compromiso.
La verdadera Navidad tiene una Sagrada Familia
unida por el mayor vínculo : el Amor entre ellos.
Tal vez cuando seamos capaces de compartir lo poco
con lo que nada tienen hayamos entendido la Navidad.
¡Con regocijo me volvería niña cada Nochebuena,
para mirar con ojos de admiración ese Pesebre
que me invita a ser feliz en la sencillez, lejos del ruido!
Jesús nació entre los pastores, entre coros de Gloria,
junto a una María que se hizo esclava de su Sí entregado
y un a José, su Padre terrenal , un simple carpintero.
Nosotros aún sabiendo la verdadera y dulce historia
continuamos en hacerla una fiesta de comer y beber
cuando lo importante no es gastar más sino estar unidos,
cuando lo importante es compartir para que a nadie le falte.
Jesús, nuestra pobreza es ver a los pobres sólo en palabras,
para luego festejar que al menos nosotros podemos brindar.
Le pido a la Estrella que esta Nochebuena me guíe a Belén,
que haga de mi corazón un portal donde nazca el Niño Dios
y que su mensaje contagie mi interior en gestos de Amor y Paz.
Marcela Barrientos 08/12/2018 ©®
Derechos de Autora Reservados
Argentina
sábado, 8 de diciembre de 2018
martes, 4 de diciembre de 2018
MI FIESTA PREFERIDA
Mi fiesta preferida
Entre la alegría del Nacimiento tan esperado.
con su mensaje de amor puro y fraternal.
Entre los recuerdos de una niñez sana,
donde lo importante no era el regalo
sino el estar con amigas después de las doce
festejando en la vereda con alegría y sencillez.
Entre la alegría de ver las caras de mis hijos
abriendo sus regalos puestos en las bolsas
hechas con ternura por mi madre con sus nombres.
Entre todas estas alegrías hoy digo muy feliz:
¡La Navidad es mi fiesta preferida!.
Tal vez por eso sus colores me atrapan,
rojo,blanco, verde,dorado, azul y plateado.
La estrella y las luces completan y visten
mi árbol que cada Navidad embellece mi hogar.
Marcela Barrientos 04/12/2018 Copyright
Derechos de Autora Reservados
Argentina
Entre la alegría del Nacimiento tan esperado.
con su mensaje de amor puro y fraternal.
Entre los recuerdos de una niñez sana,
donde lo importante no era el regalo
sino el estar con amigas después de las doce
festejando en la vereda con alegría y sencillez.
Entre la alegría de ver las caras de mis hijos
abriendo sus regalos puestos en las bolsas
hechas con ternura por mi madre con sus nombres.
Entre todas estas alegrías hoy digo muy feliz:
¡La Navidad es mi fiesta preferida!.
Tal vez por eso sus colores me atrapan,
rojo,blanco, verde,dorado, azul y plateado.
La estrella y las luces completan y visten
mi árbol que cada Navidad embellece mi hogar.
Marcela Barrientos 04/12/2018 Copyright
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MI FIESTA PREFERIDA
LO QUE APRENDÍ
LO QUE APRENDÍ
Si hay algo que aprendí de mis padres
es a saber decir gracias a una mano extendida.
Y yo aprecio a esos seres que van por el mundo
siendo puentes, dando manos, sin criticar.
Tal vez porque mi madre fue una de ellas
que andaba por la vida repartiendo estrellas
y aunque hoy sea anciana y ya nadie lo recuerde
yo sé que todo lo hizo de corazón y nada esperaba.
De mi padre aprendí la honestidad, la conciencia en paz,
él fue muy agradecido de su vida a pesar de las adversidades.
En su mirada de dolor no dejaba de decir gracias
como lo hace mi madre cuando la cuidamos a diario.
Hoy inspirada en esas grandes enseñanzas aprendidas
doy las gracias a Dios por ponerme a mis padres de ejemplo,
a mis padres porque fueron la mayor bendición de mi vida,
a mis hijos que me ayudan en el día a día de cuidar a la abuela,
a los profesionales que hacen su tarea por amor y vocación.
Y aunque no todo es lecho de rosas aprendía a hallar tesoros,
esos tesoros que se esconden entre la multitud gris y opaca,
de las que sigo aprendiendo por la generosidad de su entrega.
Dar gracias es hacer un balance entre lo bueno y lo malo
y guardar en el corazón todos esos gestos bondadosos
que hacen la diferencia y nos hace sonreír en los recuerdos.
Marcela Barrientos 04/12/2018 Copyright
Derechos de Autora Reservados
Argentina
Si hay algo que aprendí de mis padres
es a saber decir gracias a una mano extendida.
Y yo aprecio a esos seres que van por el mundo
siendo puentes, dando manos, sin criticar.
Tal vez porque mi madre fue una de ellas
que andaba por la vida repartiendo estrellas
y aunque hoy sea anciana y ya nadie lo recuerde
yo sé que todo lo hizo de corazón y nada esperaba.
De mi padre aprendí la honestidad, la conciencia en paz,
él fue muy agradecido de su vida a pesar de las adversidades.
En su mirada de dolor no dejaba de decir gracias
como lo hace mi madre cuando la cuidamos a diario.
Hoy inspirada en esas grandes enseñanzas aprendidas
doy las gracias a Dios por ponerme a mis padres de ejemplo,
a mis padres porque fueron la mayor bendición de mi vida,
a mis hijos que me ayudan en el día a día de cuidar a la abuela,
a los profesionales que hacen su tarea por amor y vocación.
Y aunque no todo es lecho de rosas aprendía a hallar tesoros,
esos tesoros que se esconden entre la multitud gris y opaca,
de las que sigo aprendiendo por la generosidad de su entrega.
Dar gracias es hacer un balance entre lo bueno y lo malo
y guardar en el corazón todos esos gestos bondadosos
que hacen la diferencia y nos hace sonreír en los recuerdos.
Marcela Barrientos 04/12/2018 Copyright
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