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miércoles, 30 de septiembre de 2026

EL ARTE DEL ENCUENTRO 30-09-2026

 

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LUNA DE ENSUEÑO




Título: Luna de Ensueño


Hoy quiero abrazarte a ti,

mi luna compañera de ensueños,

espejo callado del alma

que me vela en los desvelos.

Te busco en el cristal del cielo,

donde cuelga tu rostro de plata,

y en tu perfil de silencio

se adormece mi esperanza.


Eres faro de mi sombra,

confidente sin palabras,

bordas secretos en hilos

de estrellas que nunca se apagan.

Te he contado mis heridas

con suspiros hechos alas,

y tú, sin juicio ni prisa,

me devuelves la calma.


Tu luz no pregunta nada,

pero lo abraza todo:

mis dudas como mareas,

mis sueños como lodo.

Cuando el mundo se me achica,

tú ensanchas horizontes,

y en tu mirada serena

se disuelven los montes.


Dame refugio, luna amiga,

dame tu sombra redonda,

cuéntame historias antiguas

en lengua de espuma y onda.

Guíame entre los tejados

como un duende sin abrigo,

y si me pierdo en el tiempo,

haz que vuelva contigo.


Porque tú eres más que noche,

más que espejo y que silencio;

eres madre, brújula y canto,

mi luna, mi sol en destiempo.

Hoy te escribo este verso

como quien besa el misterio,

para quedarme en tus brazos

más allá de este invierno.

Marcela Barrientos 17/07/2025

Derechos de autora reservados

Argentina 


 

ABUELAZGO EN TRES TIEMPOS




Título: ´Abuelazgo en tres tiempos

I. Lo que no fue

No supe del perfume del pan en sus hornos,

ni del silbido tibio de una nana entre hilos,

nadie me contó historias al borde del sueño

ni tejió mis inviernos con sus manos de abrigo.

A mi mesa faltaron sus risas de otoño,

y en mis fotos no hay huellas de abrazos antiguos.

Los busqué en las grietas del tiempo heredado,

y hallé solo el eco de un hueco dormido.


II. Lo que vi en ellos

Pero vi en sus ojos —los de mis padres—

la dulzura callada de un río que enseña,

el gesto preciso, la paciencia sin sombra,

la ternura haciendo sus comidas preferidas.

No mimaron con exceso, amaron con norte,

dieron sin medir, y cosecharon sin ruido,

y mis hijos aún los miran como a faros sagrados,

con esa fe redonda que les dieron abrigo de niños.


III. Lo que nace en mí

Ahora soy el regazo que alivia y que espera,

la rama donde anida la siesta en su canto.

Él sonríe y el mundo se dobla en colores,

me busca dormido, se entrega en mis brazos.

Hay una eternidad en su mano pequeña,

y en su risa me vuelvo semilla y pasado.

Ser abuela es volverse raíz y horizonte,

es sanar lo que falta… es volver a empezar.


Autoría: Marcela Barrientos 14-07-2025

País:  Argentina

© Derechos Reservados de Autor