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miércoles, 30 de septiembre de 2026

SUSTENTO DIVINO


Título:  Sustento Divino

Te amo no como se ama lo que falta,

sino como se ama lo que sostiene.

No vienes a completar mis bordes:

eres el suelo donde aprendo a estar de pie.

En tu creación no hay vacío,

todo respira un sentido exacto.

El cielo no presume su altura,

la semilla no duda del tiempo,

el agua no se pregunta si volverá al mar.

Todo confía, y en esa confianza te nombra.

Tu amor no compite con el amor humano: lo antecede.

No pide exclusividad ni promesas,

se ofrece como pan,

y es luz que no reclama ser mirada

para seguir siendo luz.

Cuando el mundo se vuelve áspero

y mi fe se parece más al cansancio que a la oración,

tu Misericordia no retrocede.

No me amas porque sea digno,

me amas porque existo,

porque tu amor no negocia, no calcula, no se defiende.

El amor humano tiembla,

necesita respuesta, teme perder.

El tuyo permanece aunque yo me aleje, 

aunque calle, aunque dude.

No eres refugio para huir del mundo:

eres la fuerza para habitarlo.

No eres consuelo fácil,

eres verdad que sostiene incluso cuando duele.

Amarte es descansar sin poseer, creer sin dominar,

vivir sabiendo que todo lo que soy está sostenido por tu aliento.

Si el amor humano es llama, el tuyo es fuego primero.

Si aquel se aprende, el tuyo nos crea.

Y en ese amor, que no me completa sino que me funda,

descubro que existir ya es una forma de ser amado.

Marcela Barrientos 07-02-2026 

Derechos de autora Reservados

 Argentina

 

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