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martes, 20 de mayo de 2025

QUERIDA TÍA ÑA GUILLERMINA

 





Desde que me vine a estudiar a Buenos Aires, extraño muchas cosas. El ritmo apurado de esta ciudad contrasta con la calma de mi pueblo, donde las tardes parecen durar más y todo se cuenta con mate de por medio. Acá, entre colectivos, subtes y tareas, encontré un momento para escribirle a mi tía Ña Guillermina, que quedó allá en Corrientes. Ella fue como una segunda mamá para mí, y siempre me dice que le cuente cómo ando, pero sobre todo que no me olvide de nuestras palabras, las de la casa, las del corazón. Así que decidí mandarle una carta, con las palabras que nos hacen quienes somos.

Querida tía Ña Guillermina:

Che mburuvicha, ¿cómo andás? Acá en Buenos Aires todo es tan distinto: la ciudad no duerme, el ruido no para y el tereré* cuesta encontrar. Extraño Corrientes, con su calor que aprieta, los bichos que no dan tregua y el ritmo nuestro que se vive distinto.

Te cuento que el otro día me acordé de cuando íbamos con los changos* al arroyo de Ñandereko*. Armábamos campamento bajo un lapacho en flor y nos poníamos a charlar largo y tendido. El Lucho llevaba su vieja guitarra ñembo* y se largaba a tocar una polca que aprendió con el abuelo. Ahí nomás se armaba la farra*. Me venía la risa sola al recordar a la Mechi, esa kurepi* todavía medio descolgada, que una vez quiso cebar un mate y terminó tirando toda el agua caliente sobre el mantel.

Y cómo olvidar el karu guasu*: empanadas, mandioca, ensalada de porotos y esa torta de almidón con dulce de guayaba que hacía la tía Pina. ¡Mba’eichapa te lo explico! Comíamos como si no hubiera mañana. El aroma del chipá recién salido y el humo del fuego le daban ese olorcito que hace bien al alma.

Más tarde, cuando la siesta se venía encima, nos tirábamos en las hamacas que colgábamos entre los árboles. El viento soplaba leve y se escuchaban los sapucay de algún loco que andaba pescando río arriba. En ese momento pensaba en vos, en tus cuentos de cuando eras pichona* y nadaban en el arroyo con los pies embarrados y la panza vacía pero el corazón contento.

Acá, lejos, todos esos recuerdos me acompañan. El Tito pregunta seguido cuándo vas a venir a visitarme, y yo le digo que la tía Ña Guillermina siempre está presente en mi corazón. Mandanos una foto, aunque sea, y si podés, esa receta de la torta con miel de caña. Te mando un abrazo grande y un beso de esos que hacen ruido. Ñandejára te guarde siempre.

Con cariño,

Marcela


Marcela Barrientos 03-05-2025

Derechos de autorareservados

Argentina

Glosario:

  • Che mburuvicha: "Mi jefa", manera cariñosa de decir "mi querida" o "mi importante" (guaraní).
  • Tereré: Infusión fría de yerba mate típica del litoral argentino y Paraguay.
  • Changos: Forma coloquial de referirse a los chicos o amigos.
  • Ñandereko: En guaraní, "nuestro modo de ser", identidad cultural.
  • Ñembo: Falso, imitación, algo improvisado (guaraní).
  • Farra: Fiesta, celebración.
  • Kurepi: Término guaraní para referirse a los forasteros o personas de fuera.
  • Guapuru: Enfadado, enojado (uso familiar local).
  • Truqueada: Partida de truco, juego de cartas muy popular.
  • Chipá: Panecillo de almidón de mandioca y queso, típico del litoral.
  • Yacarés: Caimanes sudamericanos; en este contexto, usado para describir cómo comen, con fuerza.
  • Sapucay: Grito típico del folklore guaraní, usado para expresar alegría o entusiasmo.
  • Pichona: Pequeña, niña (uso afectivo).
  • Ñandejára: Dios, en guaraní.
  • Karu guasu: Gran comida o banquete (guaraní).
  • Mba’eichapa: Expresión usada para decir "¡cómo explicarte!" o “¡qué te puedo decir!”, suele expresar admiración o sorpresa (guaraní).


                                                                     

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