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miércoles, 30 de abril de 2025

ECOS EN LA OSCURIDAD

 



Título: Ecos en la Oscuridad

Era un lugar en el que la luz nunca había hecho su aparición, un abismo de oscuridad absoluta que envolvía al protagonista, a quien llamaremos Elian. No sabía cómo había llegado allí; su memoria era un rompecabezas desarmado, cada pieza perdida en la nebulosa de un tiempo que parecía no existir. La ausencia de luz era tan densa que podía casi palparse, un manto pesado que oprimía su pecho y hacía que el aire se sintiera espeso.

Elian se dejó caer sobre el suelo frío y duro, sintiendo la textura rugosa de la piedra. En ese instante, las preguntas comenzaron a fluir en su mente, como ríos subterráneos buscando su cauce. “¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy aquí?” Su voz resonó en el vacío, como un eco que se perdía en la inmensidad. Pero la oscuridad no tenía respuestas, solo un silencio que se tornaba ensordecedor.

“Quizás esto sea un castigo”, pensó Elian, su mente girando en círculos. “He cometido errores, he dejado que la vida me arrastre. Tal vez esto sea mi penitencia, una retribución por mis decisiones.” Pero a medida que reflexionaba, una luz tenue comenzó a filtrarse desde su interior, una chispa que desafiaba la oscuridad que lo rodeaba. “No puede ser solo eso”, se dijo. “La oscuridad exterior no puede anular lo que llevo dentro.”

Con el tiempo, su percepción empezó a ajustarse. La oscuridad no era solo un vacío; había en ella una especie de textura, una profundidad que podía sentir con su piel y su ser. Era como si cada respiración le ofreciera una nueva pista, un nuevo sentido que le revelaba la esencia de su entorno. Los ecos de su propio cuerpo, el ligero murmullo de su respiración, se convirtieron en compañía en aquel lugar desolado.

“Es curioso”, continuó dialogando consigo mismo. “En este abismo, siento que la oscuridad me observa, me escucha. Pero también hay una luz que brilla en mi interior, una luz que desafía este entorno. ¿Es posible que la oscuridad y la luz coexistan? ¿Que ambas sean parte de mí?” En su mente, la imagen de una mariposa emergiendo de su crisálida se dibujó sutilmente; una transformación en medio del caos.

Elian recordó fragmentos de su vida: momentos de alegría, risas compartidas, instantes de amor que parecían tan lejanos ahora. “Quizás estoy aquí para reconectar con esas memorias”, reflexionó. “Tal vez este lugar no es un castigo, sino un espacio de reflexión. La oscuridad puede ser un lienzo en blanco, y yo, el artista que decide qué colores usar.”

Mientras su mente se adentraba más en esta meditación, comenzó a sentir una corriente de energía recorrer su cuerpo. Era como si la oscuridad comenzara a despejarse, revelando caminos que solo su corazón podía ver. “Si la oscuridad es un reflejo de mis miedos, entonces debo enfrentarme a ellos. No puedo huir, debo adentrarme en mis sombras, en lo desconocido.”

Con cada pensamiento, la luz interior de Elian se intensificaba. Se dio cuenta de que la oscuridad no era su enemiga, sino una aliada que le ofrecía la oportunidad de crecer, de redescubrirse. “Puedo caminar en este vacío”, se dijo a sí mismo. “No necesito la luz externa para encontrar mi camino. La verdadera luz se encuentra en el amor propio, en la aceptación de mis imperfecciones.”

Fue así, en ese diálogo constante con su propio ser, Elian comenzó a caminar. No sabía hacia dónde iba, pero cada paso resonaba con un propósito renovado. La oscuridad, lejos de ser un final, se convirtió en el inicio de un viaje hacia la autocomprensión. Se sintió ligero, como si un peso se hubiera levantado de sus hombros. Su corazón latía con fuerza, y en ese latido encontró una sinfonía que lo guiaba.

Al final, se detuvo. La oscuridad seguía ahí, pero ya no era amenazante. Era un manto que lo abrazaba, un recordatorio de que en el silencio se encontraba la oportunidad de escuchar su propia voz. “Quizás nunca sepa dónde estoy realmente”, musitó con una sonrisa serena. “Pero estoy aquí, y eso es suficiente.”

De ese modo en medio de la oscuridad, Elian se sintió en paz, con la certeza de que la luz que había despertado en su interior sería su faro, guiándolo sin importar cuán profundo y oscuro fuera el camino que le esperaba.

Marcela Barrientos 15-03-2025

Derechos de autora reservados

 Argentina


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