Título: Ser poesía
En el suave susurro de la mañana,
donde el rocío abraza la hierba,
la poesía es el canto de la brisa,
una fragancia que ilumina el alma,
un refugio en el ruido del mundo.
Es el lienzo donde el sol dibuja sueños,
el murmullo de un río que acaricia rocas,
la danza de hojas en torno a la rama,
un eco de voces que nunca se apagan,
tejiendo el tejido del ser colectivo.
Poesía, sangre que fluyes por venas,
navegando los ríos de emociones,
llevando amor a cada rincón olvidado,
como un faro en la niebla de la vida,
guiando a los perdidos en su errar.
Es la risa de un niño en un charco,
el sollozo de un adiós en la niebla,
son llamas danzantes en noches heladas,
susurros de fe en el silencio quebrado,
un puente que une corazón con corazón.
En cada estrofa, un universo nace,
cósmico, infinito, vibrante de vida,
con versos que brotan de las entrañas,
horizontes nuevos donde el amor respira,
y el dolor se transforma en alas ligeras.
El aroma de café en la mesa del hogar,
las manos entrelazadas fluyendo en el cosmo,
cada palabra, un destello, una llama,
cada rima, un abrazo, una esperanza,
un homenaje al instante que nos abarca.
La poesía es el aliento que se comparte,
un canto de libertad en lo cotidiano,
la chispa divina que enciende lo humano,
la regla no escrita que guía las almas,
y en su esencia, el mundo se transforma.
Así, en cada latido, en cada encuentro,
teje la trama de nuestro destino,
sangre que oxigena las emociones más dispares,
música etérea que llena el vacío infinito,
un regalo eterno que eleva el espíritu.
Marcela Barrientos 02/09/2024
Derechos de autora reservados
Argentina


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